“Describe el comportamiento coordinado de grandes grupos de animales similares y las propiedades emergentes de estos grupos. Entre las facetas que comprende este tópico se incluyen los costos y beneficios asociados con la pertenencia al grupo, la transferencia de información en el grupo, el proceso de toma de decisiones del grupo, y la locomoción y sincronización del grupo…”
Entiendo que ningún
comportamiento de los individuos está ajeno al comportamiento grupal, que este
comportamiento está inserto en una práctica colectiva que lo tolera y, tal vez, lo promueve.
Es decir, el todo debe hacerse
cargo de la parte.
Marcado este punto, me pregunto
porqué en nuestro conjunto social, es decir Argentina, desde hace unos años se
dan algunas constantes en dos ámbitos que parecen separados pero que para mi tienen un vínculo que los une:
- ¿Porqué muchos asaltos a conductores de colectivos terminan con la mutilación de alguno de sus dedos? A que obedece esta práctica, ¿algún ritual desconocido? ¿una prueba de iniciación para entrar en alguna banda?
- ¿Porqué la violencia de género (en especial en contextos de parejas) termina con la mujer quemada? Pareciera que se ha puesto de moda en los últimos años.
Reconozco que puede ocurrir que yo no supiera que esto pasaba, pero creo que hace unos años estas prácticas no eran tan comunes.
En ambos casos lo extraño es lo complejo de ambas situaciones. Con un cinismo impropio de este Blog, pero al solo efecto de ser ilustrativo, nos planteamos que si en cualquiera de estos casos el método variara, algunos/as disparados, otros/as acuchillados, muchos/as golpeados, veríamos una aberración, una inhumanidad espantosa, pero dentro de todo entendible (no justificable).
Ahora, lejos estamos en este Blog de poder
abordar temáticas tan complejas como la violencia de género o el porqué de la
delincuencia, lo que nos intriga -y por eso intentamos reflexionar- es acerca de que
comportamiento social es el que permite estas desviaciones tan específicas.
Qué es lo que hace que esta
sociedad produzca estos tipos tan individualizados de violencia.
Complementariamente a este planteo, ¿debería la prensa acallar estos casos para
evitar un posible efecto contagio?
Se que muchos diarios tienen
restricciones para hablar sobre casos de suicidios, justamente por el efecto
contagio:
Manual de Estilo de Clarín: Las informaciones relativas a suicidios deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho social de interés general. Este tipo de noticias debe tratarse con cuidado, ya que pueden promover la imitación en personas propensas a quitarse la vida. (Pags. 18/ 19)
Manual de Estilo del Diario El País (España): El periodista deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios. En primer lugar, porque no siempre la apariencia coincide con la realidad, y también porque la psicología ha comprobado que estas noticias incitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio y que sienten en ese momento un estímulo de imitación. Los suicidios deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho social de interés general. (Punto 1.6)
Para no abundar, tal vez –y más allá de continuar con la búsqueda
de los victimarios para aplicarles la ley- deberíamos pensar en una restricción
en este tipo de noticias, no negar su ocurrencia sino simplemente no
especificar la forma, para ver si en un período de tiempo baja su incidencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario