miércoles, 22 de abril de 2009

La Llamada

Llegué al trabajo, prendí la máquina y me conecté al servicio de correo electrónico.

Apreté “enviar y recibir todo”, uno, dos, cinco… la cuenta se estabilizó en once correos.

Siempre tengo la mala costumbre de abrir varios correos a la vez para ver que tema tratan y luego los ubico en la carpeta que corresponde o, a los que puedo, los contesto en ese momento.

Eran casi todos de trabajo menos tres que hablaban de publicidad de unos préstamos, unas pastillas para adelgazar y una de esas cadenas de oración o de pedidos.

Después de leer a todos uno por uno, los empecé a resolver de acuerdo a lo que requerían, a algunos los archivé y a otros directamente los borre.

Esa mañana contesté y derivé los ocho correos que me interesaban y borré los tres de publicidad, de uno de ellos ni siquiera supe sobre que trataba porque tardaba en abrirse, pero no me preocupé porque el asunto era “Salvación” y venía de una dirección que yo no conocía, así que lo dejé que se abriera...

Seguí trabajando, me metí en Internet, abrí varias ventanas, tuve una pelea con un cliente y como se quejó a la línea de reclamos vino mi supervisor y si no fuera por mis compañeros que me calmaron no se en que hubiera terminado todo…

Y así siguió el día, llamados de clientes, escribir notas de cortesía, hacer una tabla en Excel, comer, más correos, Internet, un café, notas, escribir, hablar por teléfono, hora de salida.

Empecé a ordenar el escritorio y a cerrar todas las ventanas de la computadora. Ya estaba por terminar cuando descubrí que había quedado abierto uno de los correos, al principio no lo reconocí… hasta que me dí cuenta: ¡era el que no se había abierto!

¡Que raro! –pensé– no tenía ninguna imagen ¿porqué no se abrió enseguida?

Lo iba a borrar pero como todavía tenía unos minutos, lo empecé a leer con dificultad porque estaba escrito con un tamaño de letra muy pequeño:

Amigo:
Lo siento, este correo no trae ninguna cosa buena, fuiste elegido como podría haber sido cualquier otra persona.

Pero fuiste vos.

Tal vez no llegues a leer este correo y mueras sin saber lo importante que hubiera sido haberle dado una mirada.

Si lo lees es posible que no creas lo que te voy a decir, pero hoy tu vida y la de todos los seres humanos va a depender de una decisión tuya.

Te podría impresionar diciendo que hoy tendrás peleas, que estarás a un paso de convertirte en un desocupado y que sólo por tus amigos evitaras que te expulsen de tu trabajo, pero todo eso no es lo importante…

Al final del día vas a recibir una llamada, una voz te va a preguntar algo y deberás tomar una decisión, de acuerdo a lo que contestes todo seguirá igual o comenzará una cadena de sucesos que acabará con la vida en la Tierra.

Recuérdalo ¡ depende de ti !

Lo leí varias veces y no podía creerlo. Me intrigaba que figurara como enviado a las 23.52 del día de ayer y sin embargo me adelantaba lo que me pasó hoy casi a las doce del mediodía.

¡Esto es una broma de mal gusto! ¡Me están Jodiendo….!

Miré la oficina vacía y me sentí un estúpido, estaba retrasado media hora y todo por un correo que ni siquiera sabía quién me lo había enviado.

Dejé el saco sobre la silla y empecé a apagar la máquina… el ruido del teléfono me sobresaltó, después de las cinco y media nadie llama y ya eran las siete menos cuarto de la noche….

Ttuuu….ttuuu….ttuuuu….


Yo miraba el teléfono sin saber que hacer, tenía miedo, ¡Sí, a mi edad tenía miedo de atender el teléfono, ese maldito teléfono…!

Ttuuu….ttuuu….ttuuuu….

Estaba paralizado sin saber que hacer cuando de pronto dejó de sonar…

Tenía las manos sudadas y la boca reseca, me dolía la mandíbula de haberla mantenido apretada… Me alegré de no haber podido atender el teléfono..

Seguro que era una broma… sí eso tenía que ser…. ¡Una maldita broma de viernes por la noche…!

Salí a la calle, todo parecía normal salvo que por el sur comenzaba a formarse una tormenta que parecía bastante grande…

¿Qué raro? –pensé– habían pronosticado buen tiempo hasta el lunes….

Me cerré la campera y empecé a caminar hacia el subte, a mis espaldas la tormenta seguía ganando volumen….

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