viernes, 19 de febrero de 2010

El 71

Eran las tres y veinte de la mañana, la Av. Medrano cada vez está más peligrosa para recorrerla a estas horas de la noche, sin ir más lejos ahí adelante vienen tres pibes muy chicos, uno de ellos tiene una botella de plástico con un líquido oscuro y espeso (creo) algo como vino tinto mezclado con jugo sin diluir.

Mejor me corro hacia el cordón y los dejo pasar, alejándome lo más que puedo sin que se note mi miedo al contacto con ellos… a ver… sí… vamos… paso… paso… ¡¡ pasé !! …

“Nunca más me quedo hasta tan tarde, esta calle es una boca de lobo…” – Me dije a sabiendas de que nunca había visto un lobo más allá de las películas..

“Ya me queda una cuadra”

-( ruido a disparos ) “…¿qué pasa? … ¡¡ esos son tiros !!

“La cana se está tirando con los pibes…” me agaché al instante… las balas pasan cerca mío (creo), hasta me parece que una me rozó el hombro izquierdo… uno de los chicos está armado, el patrullero (que salió de la nada) está atravesado en el medio de la avenida Medrano, los chicos se separaron, uno de ellos empezó a correr por una de las calles laterales, el del revolver se quedó atrás de un árbol…

Yo sigo tirado en el piso, todavía me toco el hombro porque todavía no me creo que haya zafado de ese disparo, pero no, increiblemente todo sigue en su lugar.

En eso veo un 71 que pasa a toda velocidad sin parar, "que tarado, me pude haber ido del lugar" tal vez no se detuvo porque no había nadie en la parada, sólo estoy yo pero así tirado en el piso tratando de esconderme del tiroteo, nadie me puede ver.

Extrañamente ahí viene otro 71, de un salto me paro y me pongo en el medio de la calle… “tiene que parar… tiene que parar…” a mis espaldas siguen los tiros y los gritos, se escuchan nuevas sirenas, parece que la policía va a ganar…

El 71 aminoró su marcha y de un salto subí… el chofer ni me miró… yo me oculté atrás de la máquina de boletos, el colectivo siguió su marcha, el chofer seguia en su mundo de paradas y música romántica, pensé: "que suerte, me escapé" y mecánicamente saqué las monedas y dije “Uno veinticinco”, la máquina hizo un ruido y puse las monedas, pero no me dio ningún boleto, le dije algo al chofer y el me hizo un gesto con la mano, como que me dejara de hinchar..

Me fui al último asiento de la fila de uno, miré para atrás, la avenida Medrano se alejaba rápidamente… a lo lejos se veían las luces giratorias de un patrullero, los tiros habían cesado….

Me tiré en el asiento y me puse a temblar… el colectivo estaba vacío y avanzaba por Sarmiento a la velocidad de la luz…

Me estiré, feliz de estar vivo y me puse a mirar por la ventanilla, las calles pasaban y pasaban, las luces del colectivo cada vez que las miraba titilaban como solo pueden titilar los tubos de luz fluorescentes con esa luz mortecina, casi fantasmal, me moría de sueño…

Apoyé la cabeza contra la ventanilla y por el ojo veía pasar los autos estacionados, uno, dos, tres, una camioneta, más autos: uno, dos, tres, cuatro, la esquina-calle-esquina, de nuevo los autos: uno, dos, tres...

…. "Me parece que me dormí…" "ya salió el sol…"

¿dónde estamos?...

“ah, sobre la calle del cementerio de chacarita, creo que es Guzmán… ahora dobla por Newbery y después retoma Corrientes ” -pensé-

Pero no, el colectivo seguía vacío y a toda velocidad, intespestivamente cruza las plazoletas y enfila para la puerta del cementerio de la Chacarita, no puedo creerlo….

“Che, Flaco… pará que nos vamos a hacer mierda contra el cementerio….”

Me levanto del asiento y trato de ir hasta el conductor… pero ya estamos a dos metros de la pared del cementerio, el choque es inevitable… me tiro al piso… y en eso veo como el colectivo atraviesa la pared, así en forma limpia, sin choques ni nada, el colectivo entró en el Cementerio como si tuviera una pared hecha de humo.

Ibamos por los estrechos pasillos del cementerio a una velocidad increible, me pare… y repentinamente sentí un dolor bajo el hombro izquierdo, cerca del corazón…. Me miré y vi un manchón de sangre…

El colectivo se detuvo frente a un grupo de personas que estaba sobre una tumba recién cerrada…
“pero a esa gente yo la conozco… está mi mamá, mis hermanos…”

La sangre del pecho seguía brotando sin parar, el dolor se hizo insoportable, el colectivo paró, por primera vez el chofer me miró a los ojos, su cara era la de un viejo enormemente arrugado, abrió la puerta y me dijo: “es el final del recorrido” y con su mano derecha extendida me señaló la tierra de la tumba, en ese momento me dí cuenta, la bala sí me había pegado…

Al final -pensé- que gran verdad había dicho: “nunca más me iba a quedar hasta tan tarde….”

1 comentario:

Vero dijo...

Papi: Holaa!! q´bueno que quedo, me siento muy honrada de haber sido la primera en escucharlo, lo lei y me encanto cm cuando me lo contaste, tanto es así q´se lo lei a mamá y le dió cosita, osea, muy bueno pero aseguro no querer volverse a subir al 71!! ajaj
Como siempre Felicitaciones por tener la imaginacion y creatividad a la hora de la escritura intacta
Te amo mucho un beso ♥
Vero :)

P.D: Eliminé el comentario anterior por las faltas de ortografias, Besos

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