sábado, 6 de junio de 2009

No olvidar nunca lo que creías de chico

Perdurar, resistir, insistir y recordar
No olvidar nunca lo que creía de chico
Nunca perder la esperanza de que todo pueda cambiar, aunque sea mágicamente
Volver a sentir el miedo de entrar en piezas oscuras
No olvidar nunca que nací en una familia trabajadora
Recordar el placer de correr bichitos de luz por las calles oscuras
Tener claro que existen los fantasmas aunque no los veamos
Saber que es posible que ella te mire, aunque sea una sola vez
No olvidar que no salíamos de vacaciones y sin embargo esperaba el verano
Recordar el misterio que había en las historias de aparecidos que contaba la abuela
Acordarse de esa vez cruzando la calle Irigoyen cuando un auto me golpeó y después tuve miedo de contarlo en casa.
Pensar en esos libros que leía en el pasillo, en la escalera, arriba del árbol, en la cama, sobre el pilar de la entrada, recordar el Hombre Ilustrado, las Crónicas Marcianas, el Vino del Estío y su descripción tan emocionante de la primera adolescencia, el País de Octubre con su terrible introducción:
El país de octubre... donde siempre está haciéndose tarde. El país donde las colinas son niebla y los ríos neblina; donde el mediodía pasa rápidamente, donde se demoran la oscuridad y el crepúsculo, y la medianoche no se mueve. El país que es principalmente sótanos, subsótanos, carboneras, armarios, altillos y despensas alejadas del sol. El país que habitan gentes de otoño, que sólo tienen pensamientos otoñales. Gentes que pasan por las aceras desiertas con un sonido de lluvia...(Ray Bradbury – El País de Octubre)

Remedio para Melancólicos, las Maquinarias de la Alegría, Fahrenheit 451, el primer Tarzán, la increíble aventura de Sinhue El Egipcio, volver a llorar con Mi Planta de Naranja Lima, volver a asustarme leyendo El Exorcista…
Acordarse de las calles sin autos, las noches sin ruido, la piezas sin tele…
Cuanto tiempo pasó de estar todos en el comedor en torno a la única televisión viendo pisar la luna por primera vez
Cazar mariposas
Romper botellas
Buscar lagartijas en las vías
Soñar con ir al cine
Verla cada tanto en los recreos… nunca hablarle…
Ir al colegio en invierno atravesando los descampados de la estación Villa Luro totalmente emblanquecidos por la escarcha
Por último: No olvidar nunca lo que creía de chico

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